miércoles, 30 de septiembre de 2020

 

PARQUE DEL OLIVAR.

                                     

Árboles añejos mudos testigos de juveniles  promesas de amor. 

De los que buscan reconciliarse

De familias imitadoras de tu tronco y ramas

De los que recorrieron sendas a lo largo

de sus experimentadas vidas…

 

Estás comprometida con cercar los juegos de  niños en rutinas dominicales.

Siempre dadivoso regalas

las refrescantes  sombras de tus ramas,

 el apoyo de tu tronco, la alegría de tus frutos.

 

¡Quién como tú! Nunca antes la esperanza estuvo más viva.

Coronaste con tus hojas a los victoriosos campeones de olimpiadas,

a los guerreros que por la paz lucharon desde la antigua Grecia!

 

Como marco generoso de tu presencia atesoramos los colores de verdes sugestivos imágenes de felices  tiempos, mostrando los eslabones irrompibles de nuestras generaciones.

 

Bajo tus sombras tejí mis expectativas de madre estudiante.

Ávida recorría las páginas de  mis tareas universitarias,  mientras era ungida por la alegría de mis tres hijas deleitándose en tus campos, entre risas y juegos de niñas.

 

Permanes intacto como el lugar preferido de  mi nieta, quien afirmó sus pasos en tus calzadas, empecinada en arrebatar el rumbo de “hacer camino al andar”.

 

Junto a mi madre, en el ocaso de su vida,

recorrimos tus cuidadosas sendas, deleitándonos en los armoniosos movimientos

 de los peces rojos de tu laguna, del ropaje blanco de los cisnes, de los esplendidos rosales, adulados al unísono por el cántico de los pájaros…

 

Recogía tus frutos verdes salpicadas  de madurez para depositarlas en las manos ajadas por el tiempo sabio de mamá.

 

Esa imagen dichosa de mi madre adornada con tus hojas   cargados de esperanza,   se posaron en decenas de miradas en el último día de su vida, mientras el énfasis de las palabras de su ultimo hijo nos llenaban de ánimo recordándonos el día feliz del infalible reencuentro.

 

 Bosque del OLIVAR te recordaré siempre como el lugar predilecto, cumplidor de fines para el que fuiste creado:

Amor, alegría, expectativas, reencuentros…

 

Hoy con pasos lentos recorro tus pastos.

 No has cambiado, percibo en ti la dimensión de  la palabra del buen Pastor:

 

 “… en lugares de delicados pastos te hare descansar...  Nada te Faltará.

                             

 

                                 Testimonio personal   

                                           Setiembre, 15, 2020- 

 

 

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