PARQUE DEL
OLIVAR.
Árboles
añejos mudos testigos de juveniles promesas de amor.
De los que
buscan reconciliarse
De familias
imitadoras de tu tronco y ramas
De los que
recorrieron sendas a lo largo
de sus experimentadas
vidas…
Estás
comprometida con cercar los juegos de niños en rutinas dominicales.
Siempre dadivoso
regalas
las refrescantes
sombras de tus ramas,
el
apoyo de tu tronco, la alegría de tus frutos.
¡Quién como tú!
Nunca antes la esperanza estuvo más viva.
Coronaste
con tus hojas a los victoriosos campeones de olimpiadas,
a los guerreros
que por la paz lucharon desde la antigua Grecia!
Como marco
generoso de tu presencia atesoramos los colores de verdes sugestivos imágenes de
felices tiempos, mostrando los eslabones
irrompibles de nuestras generaciones.
Bajo tus
sombras tejí mis expectativas de madre estudiante.
Ávida
recorría las páginas de mis tareas universitarias,
mientras era ungida por la alegría de mis
tres hijas deleitándose en tus campos, entre risas y juegos de niñas.
Permanes
intacto como el lugar preferido de mi nieta,
quien afirmó sus pasos en tus calzadas, empecinada en arrebatar el rumbo de “hacer
camino al andar”.
Junto a mi
madre, en el ocaso de su vida,
recorrimos
tus cuidadosas sendas, deleitándonos en los armoniosos movimientos
de los peces rojos de tu laguna, del ropaje
blanco de los cisnes, de los esplendidos rosales, adulados al unísono por el
cántico de los pájaros…
Recogía tus
frutos verdes salpicadas de madurez para
depositarlas en las manos ajadas por el tiempo sabio de mamá.
Esa imagen
dichosa de mi madre adornada con tus hojas cargados de esperanza,
se posaron en decenas de miradas en el último día de su vida, mientras
el énfasis de las palabras de su ultimo hijo nos llenaban de ánimo
recordándonos el día feliz del infalible reencuentro.
Bosque
del OLIVAR te recordaré siempre como el lugar predilecto, cumplidor de fines
para el que fuiste creado:
Amor,
alegría, expectativas, reencuentros…
Hoy con
pasos lentos recorro tus pastos.
No has cambiado, percibo en ti la dimensión de
la palabra del buen Pastor:
“… en lugares de delicados pastos te hare
descansar... Nada te Faltará.”
Testimonio personal
Setiembre, 15, 2020-
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