martes, 29 de septiembre de 2020

EL CHALEQUITO BLANCO

      EL CHALEQUITO BLANCO
 
El chalequito blanco, que mi madre tejió 
con  la  abrigadora lana como el amor que dio 
Las lanzaderas subían y bajaban danzarinas
tal vez, no solo de día, sino en hora vespertina 
¡Quién sabe si en el momento, cuando el desvelo llegó
 
Sus puntadas entretejían fieles marcas de tu ser
¿Serían plegarias, alegrías, remembranzas o suspiros?
¿Para quién con intensidad lo haces?-
                   Mi curiosidad repetía.
No te lo puedo decir porque sorpresa será
 
Mi memoria revoloteaba, cuando Jacob entregaba
 en singulares colores el manto de amor a José. 
Solo  él que ama, crea,  entrega, se regocija...
Símbolo  para prosperidad será, cuando cubra 
El Perdón, la Misericordia y la Bondad 
 
 Así fue como más tarde, a sus hermanos,
         José, entre lágrimas confirmó 
              
¡Muchos años han pasado y en el presente estás!  
Hoy, cumples con fidelidad  para lo que fuiste creado
Abrigas, mis sueños, mis tristezas, mis clamores...
Hoy, silenciosa, inmóvil, humilde, escuchas
 lo que  la Palabra con sabiduría anuncia:
 
El amor, cubre multitud de fracasos 
La misericordia al necesitado da
La  fe  es certeza del Invisible
La  esperanza no desilusiona.
 
Juntas  escucharemos cual oración majestuosa
 con el  chalequito arropadas la inefable  promesa,
“ En la casa de mi Padre  por largos días morarán”
 
En homenaje a mi madre Elvira Campos de CHIGNE

Elsa CHIGNE     22 Julio, 2016
 
 

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