EXTENCIÓN DE AGAPE HACIA UN NUEVO PERFIL DE INCLUSIÓN DE SERVICIO A NIÑAS.
El perfil de atención de la población infantil, que ÁGAPE, decidió al comenzar su ministerio, fue rescatar de la cultura callejera, a niños, mal llamados “niños de la calle y pirañitas”.
Por la condición especial, que presentaban estos niños, no decidimos por una coeducación de ambos géneros.
Sin embargo, luego de más de ocho años de servir a los varoncitos y por una situación, que ya estaban en los planes de Dios, Ágape comienza una nueva etapa de vida y servicio de inclusión con niñas.
Corría el año 1998, y por circunstancias situaciones que se presentan, sin proponernos llega una visita inesperada a la Casa Hogar, alertándonos de nuevos casos de urgente necesidad de atención.
Se trataba de niñas huérfanas de padre y madre, cuyas edades fluctuaban entre los siete y doce años. Ellas vivían cerca del distrito de Chosica a hora y media de Lima. Nuestra informante, era consciente que nosotros, tal vez podríamos ayudarlas con ofrendas esporádicas de alimentación, mas no con atención y estancia permanente, en la Casa Hogar, como lo hacíamos con los niños, que vivían con nosotros.
Los tres hermanos mayores les llevaban algunos años de diferencia. Rodolfo vivía con ellas, pero aun no había salido de la Secundaria, Haydee, era casada y tenia una casa humilde en otro lugar. Yoni, quien asumió las veces de padre tempranamente, vivía en Lima; su trabajo, le exigía atención permanente y debía quedarse, inclusive, a dormir en ese lugar.
Al recibir la noticia de estos nuevos casos, pensé que debía visitarlos, teniendo en mente dejarles las ofrendas de amor, para aliviar esta situación de emergencia. Me dije a mi misma, "se trata de niñas y nuestro perfil de servicio, es con varoncitos" Pero, de todas maneras, me propuse conocerlos. Es así como un día cercano a la noticia recibida, salí a investigar. contratamos un auto y junto al chofer d nos dirigimos al lugar de los hechos.
Quedé impactada, por el lugar inhóspito, aislado y lejana donde ellas vivían. Una zona
geográfica dividida, en dos partes: Parca alta y Parca baja, a cuarenta minutos del distrito de Chosica,.
Sin embargo, los contrastes eran abismales con el distrito nombrado. Su extrema pobreza y sus enormes dificultades para llegar, especialmente, a la zona alta, donde se vislumbraba las chozas aisladas, y carentes de todo servicio,con predominio de pequeñas parcelas agrícolas.
Pensé en los nombres que habían recibido “PARCA” sinónimo de (muerte). Tal vez no se equivocaron al darle tan penosa identidad, porque apostaron por la muerte y no por la vida. O quizás porque cada día se vivía muriendo "Mas que un poco"
Dejamos el carro estacionado en la carretera, el generoso chofer cargó con los alimentos y empezamos la caminata cuesta arriba hacia Parca alta. El angosto camino era pedregoso, resbaladizo, estrecho. Sorteamos algunos obstáculos, tales como los terrenos de sembríos cercados con alambres de púas y palos atravesados, para protegerse de los posibles invasores.
Avanzábamos por el silencioso camino, que solo era interrumpida por el ladrido de los perros
guardianes. De vez en cuando mirábamos el carro, desde la altura, siempre apacible e inamovible en su espera.
No sabría decir, exactamente, cuanto caminamos. Había mucha emoción y poco cansancio.
Que lejos estaba de percibir los propósitos del Señor, al enterarme en vivo y en directo de una realidad lacerante.
A la vista divisamos, una chocita muy pequeña, que tenia múltiples usos, cocina, dormitorio, comedor etc. Y unas niñas asustadizas, pero valientes al mismo tiempo, asumiendo una realidad, sin amilanarse. Las hermanitas, diariamente tenían que caminar, cuesta abajo para estudiar.
Estaban formando su carácter para los desafíos futuros. Aprendiendo que lo bueno, como el estudio, siempre tiene un costo alto, que redundaría para bien.
A esta familia las unió el amor entre ellos, la disciplina en el estudio, hasta llegar a cumplir propósitos interesantes en sus vidas.
Ellas entendieron, después, que el Señor, ama a los huérfanos de manera única. Nosotros solo les
proporcionaron las condiciones humanas y espirituales con dignidad y a reconocer que Dios siempre
estuvo con ellas.
La esencia del relato, es interesante porque fue contada por el hermano mayor de estas niñas. En Agosto de 2012, tuvimos el primer reencuentro en la Casa ÁGAPE con un grupo de ex-Agapinos, después de catorce años, de no habernos visto.
Luego de la intervención individual de cada joven, que colmo las expectativas con emoción, Yoni; el hermano mayor, quiso expresar su gratitud.
El dijo:
“Nuestra vida fue difícil, luego de perder a nuestros padres, lo único que teníamos era un solo cuarto, donde mis hermanos vivían, dormían y cocinaban. Ellas caminaban más de una hora y media para ir diariamente a la escuela. En esas circunstancias nos visitó la hermana Elsa.
Ella al conocer nuestra necesidad, hizo una propuesta diciéndonos:
"Las niñas no pueden vivir aquí, lo que les depara el futuro inmediato es no solo ser asaltadas al regreso de la escuela, sino verse atrapadas en matrimonios prematuros buscando, equivocadamente, “mejorar” su situación.
La casa hogar Ágape les espera”.
Continuo relatando. Nos dejó con esa inquietud, a la espera de una pronta respuesta. Cuando les compartimos a nuestros tíos sobre el ofrecimiento se produjo cierta oposición porque se trataba de intereses particulares. Los tíos tenían un terreno y ellas eran las encargadas de cuidarlo
Avanzó con su testimonio lleno de gratitud, expresando que tuvo la decisión de aceptar la propuesta.
“Muy pronto estuve llevándolas a la Casa hogar AGAPE. Emocionado repitió, ”Que hubiese sido de ellas, si las dejaba en ese lugar. Hoy las tres son profesionales, las tres estudiaron en la Universidad y en un Instituto de cosmetología. Maryluz estudio Informática, hoy tiene su negocio implementado de varias computadoras. Edyluz, estudio cosmetología, hoy tiene su salón de belleza y Giovana estudio farmacia, trabaja, actualmente, en una farmacia”.
Este testimonio confirma, que no estuvimos equivocados en seguir la dirección del Señor, quedaron atrás las decisiones pre-concebidas. Nuestra fe cristiana superó en victoria, los temores de empezar algo nuevo, el tiempo lo han confirmado. Doy gracias a Dios, y animo a los que todavía lo piensan mucho, que nunca se pierde cuando un ministerio se inicia y se continua en su proceso, puestos los ojos en JESỦS.
Elsa Chigne C.
CATORCE AÑOS DESPUÉS EN LA
CASA- HOGAR AGAPE HOY CON 20 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONAL.