
¡Sí que pasa el tiempo!
Escribo estos sucesos, por ser una etapa relevante en mi vida. Mis lectores, de cerca o de lejos, fueron testigos oculares, aunque con una lectura limitada. La perspectiva más exacta, sólo puede darle el autor.
Les comparto estas vivencias, inspirada en la cercanía de la fecha de celebración, de lo que hubiese sido mis Bodas de Oro matrimoniales.
Cuando las reflexiones, empiezan a revolotear en la mente y en el espíritu, vienen a ser, algunas veces, indicadores que demandan respuestas. ¿Qué rol tuvo el tiempo? ¿Quién ganó la batalla? ¿Cuánto gané o cuánto perdí?
Puede parecer apresurado, dar resultados inmediatos a estas incógnitas. Sin embargo, cuando se a desarrollado un proceso de convicción, sólo se esta alterando el esquema del relato.
Sin una evidencia, satisfactoria, posiblemente no me atrevería a escribir un relato verídico. Hoy lo hago acompañada de paz y gratitud a Dios quien me enseñó, a mirar la vida desde mi experiencia difícil, pero acompañada, también, de su presencia.
Puedo navegar en mis recuerdos, pero de manera distinta. Dejé de lado los porqués, la visión injusta y cruel para dar paso al recuerdo sereno, conmovedor porque estaba escrito en el Plan de Dios, quien no se equivoca.
Lo recibido de su mano, marcó mi vida, diluyendo luchas y fracasos. Éstos sólo sirvieron como peldaños para escalar.Algunas reflexiones
Muchos tenemos una historia de amor que contar. Algunos cristalizados después del proceso, de entendimiento, entre convergencias, distanciamientos, enojos y reconciliaciones. Otros prefieren silenciarlas, porque cada vivencia los lleva a desenterrar nostalgias, afloran sentimientos de culpa o amargura latentes sin olvido ni perdón. Entonces queda poco por hacer para desarraigarse del recuerdo, esperando el olvido como un aparente sitio de reposo.
El dicho conocido, el tiempo y las aguas traen consuelo, resulta una falacia, su rol es un paliativo, apenas produce un ligero aquietamiento de las emociones sufridas y cuando surgen los recuerdos traumáticos, el alma sigue estremeciéndose. Los sentimientos se sobre cogen produciendo aturdimiento fatiga y dolor. ¡También lo viví!
Un relato verídico, exige, romper esquemas mentales, derrumbar fortalezas emocionales y estar sometidos a una crí tica, no siempre generosa y comprensiva.
Me anima haber entendido, que cuando compartimos nos humanizamos, porque ejercitamos empatía. Una cosa es decir, te entiendo y otra, “Te comprendo porque yo viví lo mismo”
Esto tiene significado, trasciende en el otro.UNA MIRADA PRIMAVERAL DEL AYER.
Mi gran historia de amor tuvo muchas particularidades. Los obstáculos fueron una constante, y se dieron con la cercanía del dolor, la ingenuidad y las equivocaciones.
¿Qué podía esperarse de dos jóvenes, sin mayor orientación, que sus valores y opiniones? Entre silencios, disimulos e intuiciones, fue creciendo sentimientos de amor, del uno hacia el otro, hasta llegar al punto de no poder desenredar la madeja de los sentimientos.
Nos conocimos con Waldemar, en la edad juvenil, cuando junto a mi familia retornábamos de Bolivia. Desde ya entendimos que el parentesco nos separaría definitivamente.
El silencio paralizó, nuestros sueños, alimentó el temor a la incomprensión de nuestros padres. Los argumentos para apelar, como “derecho o como defensa” no tendrían la fuerza de ganadores, frente a sus legítimos reclamos. Nosotros éramos los más convencidos del imperativo de la renuncia mutua como proceso final.
Fueron etapas difíciles, hubo más lágrimas que risas, hablábamos más, de desapegos que de esperanzas. Sin embargo, aquilatamos el aprendizaje de ejercitar la razón sobre los sentimientos, al poner la voluntad en acción.
Aprendí, que aplicar la auto disciplina es más factible de cumplirse, que la imposición de ellas por otros.¿ CÓMO Y CUÁNDO ?
Observé que las condiciones de cercanía, no facilitaba la decisión. No eran suficientes, las buenas intenciones o buenos propósitos, así que para darle seriedad a mi decisión, conseguí el permiso de mis padres, para retirarme a un convento, aquellos que eran de por vida.
Sin duda, el haber recibido, una educación religiosa preferencial, facilitó, que mis padres entendieran mi “Vocación de servir a Dios” retirándome a un claustro religioso, una alternativa que nunca estuvo lejos de mi sueño de niña.
En poco tiempo las monjas del “Buen Pastor" abrieron sus puertas con generosidad, para acogerme en el claustro religioso y ser parte de esta comunidad.
Al lograr esta meta, me sentí, fortalecida emocional y espiritualmente, porque ellas fueron el fruto del valor y la tenacidad.
Hoy pienso- Las actitudes y conducta, asumidas, fueron el proceso que ayudaría a templar, medianamente, mi carácter en el futuro. Por ejemplo, aceptar situaciones de riesgo, mirar las renuncias como parte de algo mejor. Aparentemente la renuncia tiene el perfil de la pasividad, sin embargo no deja de ser dinámica, por lo menos en mi vida me facilitaron para aceptar propuestas desafiantes y hasta me prepararon para una larga despedida de mayor duración.¡UNA VISITA DE LAS TÍAS AUDACES!
Antes de los tres meses de permanencia en el convento, cierto día recibí, la visita de mis tías. Fueron ellas, quienes me comunicaron sobre la penosa enfermedad de mi padre y la necesidad de mi retorno al hogar.
Mi madre, les dio la cobertura, para hacerlo, ella aún luchaba con sus creencias religiosas, que imperaban en la época: “El sacar a una hija de la cercanía de Dios, apresuraría muchas tragedias futuras y eternas”
Yo era, la única de los hermanos, en la familia, que había terminado sus estudios, y estaba preparada para conseguir un trabajo, lo que permitiría solucionar, en parte, la economía del hogar. La visita de las tías “audaces” dio resultado.
En poco tiempo, la Rectora del convento autorizó la apertura de las puertas selladas del convento, permitiendo mi retorno al hogar.SINFONÍA, ENCAJES, TULES Y FLORES.
Al conocerse las causas reales que me llevaron a una ausencia prolongada del hogar, produjo comprensión y apertura en el corazón de mis padres. El camino recorrido, habló de la solidez en la relación amorosa. El contar con mentores espirituales, en este nuevo contexto, sirvieron para que en pocos años, las barreras de “lo imposible” se derrumbaran. Nuestros padres, estaban dándonos su bendición para contraer matrimonio.
El gran día llegó. Corría Agosto del aňo 1959, las ilusiones, promesas y sueños eran depositadas en el altar de una hermosa Iglesia limeña. Las promesas ilusiones y esperanzas, se cristalizaban, envueltas en sinfonía, encajes, flores y tules. Como novios, felices, no terminábamos de despertar de un sueño.Canciones de cuna.
El año, el mes y en la hora indicada en el plan de Dios, llegaron a nuestros brazos de padres felices, nuestras hijas, Elsa, Flor y Connie.
Waldemar, como padre, realizó su amorosa misión, luciendo a cada hija con orgullo. Sabía de sus gustos y a veces las llevaba a comprar los deliciosos helados o los traía consigo a casa produciendo deleite en ellas.
A pesar de ser tan pequeñas ellas recuerdan a su padre, por varios rutinas familiares, entre ellas, las esperadas salidas de los días Domingos a playas lejanas, donde la recreación era compartida con amigos muy especiales.
El retorno a casa, después de un Domingo playero, casi siempre lo hacíamos a golpe de siete de la noche a esa hora y cercanos a casa, era casi imprescindible, escuchar, desde la parte posterior del auto un coro de voces de niñas, que repetían al unísono: “anticuchos, anticuchos…” Era el tiempo de desviar el auto a los lugares donde mejor los preparaban, para disfrutar de los deliciosos corazones acompañados de ricos choclos y terminar con un buen vaso de chicha morada.
Por vocación y aprendizaje de su padre, Waldemar, era muy aficionado a la fotografía, y le encantaba tomar fotos a sus hijas, desde las de estudio, hasta las cotidianas. Las fotos de niños siempre alegran el corazón, todas son bellas, no importó, tener la avanzada técnica de las cámaras digitales de hoy.
Dentro de nuestro tiempo vacacional, aún siendo las niñas tan pequeñas, viajamos a Trujillo, para conocer a otros familiares y los lugares que me eran familiares por haber realizado mis estudios en mi niñez y parte de mi juventud.
Por estos hechos simbólicos, junto al padre de mis hijas, pareciera que hubiésemos tratado de !ganar tiempo al tiempo!
En la educación de la primera infancia, fue su papá, quien las llevaba a los colegios. .Al llevar a Connie, siendo una niña de cuatro años, le tocó recibir las pataletas de los primeros días de su escuela, pues no quería despegarse de la mano fuerte de su padre. Con Florcita y Elsita, las compañaba y se quedaba en el salón de clase hasta que ellas estuviesen tranquilas.
Fue el papá compañero de juegos en los paseos domingueros, en playas y parques. Siempre reveló su condición de padre amoroso y preocupado.
Como matrimonio tuvimos nuestros avances y retrocesos, sin embargo, quiero decirles, que su partida definitiva, fue lo más traumático que pudo sucederme en la vida, como esposa y madre joven. Sólo diez aňos, compartimos nuestra vida matrimonial. Una escritora escribió: "Los pocos años de unión, que ustedes vivieron, se podían contar con los dedos de la mano"¡LOS PROPÓSITOS HAY QUE CUMPLIRLOS!
Es verdad que la vida esta llena de decisiones y elecciones. Aun puedo verme junto a mis hijas, en los parques infantiles, cuando paso por alguno de ellos en Lima. Ellas jugando y yo estudiando cursos universitarios. Como estudiante del tercer aňo de Educación en la Universidad, mis estudios no debían detenerse. Fue en esa época que falleciera mi esposo, entendí que una preparación sólida sería en adelante el sustento del hogar.
Como padres, las decisiones tomadas, para la educación , de nuestras hijas, dieron buenos resultados. Queríamos lo mejor para ellas, de allí, mi prioridad se enfocó en la búsqueda de buenos colegios bilingües. Lejos estaba de imaginar, que Elsa y Connie, llegarían a ser ciudadanas norteamericanas, y mas adelante, Flor enrumbo a ese país, acompañando a su esposo Rolando quien sigue estudios de post-grado en Boulder Colorado, donde han elegido su residencia junto a su hijita Lissette.
La educación bilingüe recibida dio resultados: Fusionó dos culturas, enriquecidas por valores integrales, siendo mis nietas Natalie, Michelle y John los depositarios de ellas y se que en el tiempo lo trasmitirán, con toda la fuerza que emerge de cada vida. ¡Todo estaba escrito en los planes de Dios!FAMILIA EXTENDIDA EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO.
El tiempo no se detiene, llegó el momento de la elección de lo que seria lo más importante, en la vida futura de mis hijas, sus matrimonios. Me tocó apoyarlas y acompañarlas, mientras estuvieron cerca, también, cuando se marcharon al país de sus esposos. Una madre, nunca deja de serlo, porque el apoyo es permanente.
Doy gracias a Dios porque la distancia no dejó la amargura, ni una visión distorsionada de dolor, como el abandono, sino por el contrario, todos estos años, vi. la mano de Dios. En mi caso se cumplió lo que alguien dijera “fue una soledad acompañada” por que el Señor estuvo presente, dándome fortaleza, convertida en aceptación, gratitud y servicio en acción.
Que decir, de esa etapa hermosa de vivir el regocijo de tener en los brazos a mis nietos, doblemente hijos. El viajar para conocerlos, o recibirlos en los brazos, hasta verlos crecer en éxitos, acarician mi vida, siendo tal cual como personas individuales, con sus talentos definidos y su compañía. Sin duda ¡Ellos son mi corona!LLEGARON LAS BODAS DE ORO ¡INCREÍBLE!
La filosofía en la vida nos permite reaccionar y crecer. Nuevamente surgen las interrogantes.
¿Se puede hablar de celebración de Bodas de oro matrimoniales bajo el compás de una marcha nupcial aparentemente, silenciosa?
¿Fueron realmente, cuarenta años de decisiones y acciones unilaterales?
¿Lo logré, solamente con mi esfuerzo?
Una celebración, es el tiempo de gratitud y regocijo por una trayectoria de vida matrimonial.
Nunca estuve sola en este proceso, de los cuarenta años de la partida de mi esposo. Siempre fuimos dos: Dios y yo.
¡Por eso hay una celebración, tan particular pero genuina!
Su nombre “Emmanuel Dios con nosotros”, soberano y misericordioso es el que me dio las fuerzas, la valentía de aceptar desafíos y me sostuvo con calidad de vida, librándome, de sombras de muerte.
Cristo perdonó mis pecados, y me dio una vida nueva en calidad y disfrute. Me enseñó a consolar a otros con el mensaje de las Buenas Nuevas.
Fue Cristo, quien borró heridas y cicatrices dejando atrás, ansiedad, tristezas e insatisfacciones, comprobé la certeza de su promesa: "Porque transformaré su duelo en regocijo, los consolaré y los alegraré, en su dolor"
Fue, Cristo, quien despertó y puso en acción mi fe y confianza, para esperar respuestas que se convirtieron en grandes milagros en mi vida y en las de mis seres queridos, sanando, proveyendo y dándonos paz.
Siempre me lleva al bien sea en la escasez y en la abundancia, en el servicio y la sequía, me muestra que el tiempo es de Dios y no mío.
Puedo descansar en su Fidelidad, que deja de ser teología y se convierte en promesas cumplidas, como que es Padre de huérfanos y Defensor de viudas”
Me enseña, las prioridades que debo seguir en mi vida: Vivir en sus principios y todo lo demás me dará como añadidura.
Por estas razones puedo decir que hay fiesta y Celebración en las Bodas de Oro, porque sigo siendo “Dos con Cristo”GRATITUD
Cierro con broche de “ORO” este capitulo de mi vida, con enorme gratitud a Dios y para ratificar, que hay celebración mientras estén presentes mi descendencia aquí y ahora. Escribo para dejarles el legado de FE en Cristo, para amarle y servirle, como una forma genuina de adoración.
Es mi oración que mis futuras generaciones, recuerden que “El temor del Señor es el principio del conocimiento” Provervios. 1:7
Gracias, hijas Elsa, Flor y Connie, porque fueron el motor que movilizo mi vida para salir adelante, en la primera etapa, de desafíos, como madre joven.
Gracias, yernos, John, Steve y Rolando, por ser compañeros de las que más amo y se que ustedes las aman, como a sus propias vidas y porque he visto en ustedes ser maravillosos padres: ¡Varones esforzados y valientes!
Gracias nietas y nietos, Natalie, Michelle, Johnny, Lissette y Tiffany por haberme coronado, por cinco veces en mi vida y hoy están presentes en la celebración de las Bodas de oro.Miami, 9 de Agosto, 2009
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