viernes, 4 de septiembre de 2009

CONTAR ES VOLVER A VIVIR: ¡Sean como ninos!


























!SEAN COMO NINOS!
Me gustaría releer este libro - pensé- mientras lo hojeaba. En segundos apareció una diminuta foto. Se veía, un tanto deslucida por el tiempo, pero, reflejaba la imagen, inolvidable de ¡Estela! Una niña venezolana, de más o menos ocho a nueve, años de edad. El delineado de sus letras, en el reverso de la foto, daba cuenta de una niña en sus primeros años de escolaridad. ¿Por qué llevaba esta foto a la playa? “Los niños guardan y atesoran cosas sorprendentes, siempre que pueden” me dije.

Entonces, traté de indagar en su mundo interior.
Estela llevaba a cuestas, su identidad. Su mejor compañía, era ella misma. La fotografía, no era más que una imagen, que no reflejaba, sus necesidades, sueños y esperanzas. Llevarla consigo, era una forma, de sentirse, dignificada, valiosa, amada, protegida.
Estaba revelando su SER, en el apego a un objeto, con nombre propio. ¡Estela!

Conociendo un poco el comportamiento de los niños, dije - El resto del día, seguirá buscando otros personajes y aliados para iniciar su juego de niña “sola”
Poco a poco, y disimuladamente, nos acercábamos la una a la otra. Las sonrisas cálidas y las miradas furtivas, empezarían a dar resultados.

Estela vivía en la ciudad portuaria de Puerto La Cruz, en Venezuela, una ciudad turística, que gozaba de la preferencia de extranjeros y lugareños. La atracción de sus hermosas playas, separadas unas de otras, por el color de la arena o por sus danzarinas palmeras, característica del paisaje caribeño, convocaba a muchos turistas.

Era el atardecer de un verano intenso, los destellos del sol abrasador, estaban en declive. Allí, empezaba la misión convocadora del gran Paseo Colón, extenso, bordeada, cercanamente, por las aguas del mar.

La dádiva, de la oferta, en este lugar, se extendía desde, aire puro, bebidas refrescantes, cuadros de artes plásticas, y muchas pinturas de paisajes marinos, entre otros.
No faltaban, las pulseras, aretes, anillos, collares, y baratijas, interminables para todos los gustos. En pocos minutos eran parte, de la curiosidad de los visitantes, que iban y venían, queriendo captarlo todo. Era fácil comprender, la sentencia del Predicador de Eclesiastés “El ojo no se cansa de ver ni el oído de oír”

Los vendedores, por sus atuendos y su fonética a viva voz, los identificábamos como extranjeros de países limítrofes, Brasil, Colombia, Perú, otros, eran lugareños, quienes conocían que la euforia de los visitantes, terminarían llevándose consigo recuerdos del viaje. El esmero para conquistar al visitante, cumplía el propósito, de llevarse la recompensa al hogar.

Sigo pensando en Estela: “Quien sabe, sea ahora una madre de familia o tal vez, una profesional en busca de éxito o simplemente una mujer sencilla, interactuando por “deber o por amor” en sus relaciones interpersonales.

El tiempo avanza, mi atención está capturada por el atractivo de una de mis delicias, la despedida, del astro rey en las profundidades del horizonte. No dejo de observar a Estela, de reojo.

Una y otra vez mis pensamientos me atrapan en hechos sucedidos.


En una playa del Pacífico, cierta vez, mientras un grupo de amigas, nos disponíamos a disfrutar del mismo paisaje marino, teníamos que responder, con comentarios, a una pregunta inquisidora.
¿Qué pasaría si hubiese un costo económico, para ver una tarde crepuscular?
Algunas respondían: “Lamentablemente, lo que no cuesta no se valora y para muchos, el tener al alcance de la mano algo, que es parte de la rutina diaria, se convierte en un ejercicio de “toma y daca”
Otras decían: “Paisajes como estos, movilizan nuestra sensibilidad para apreciar lo bello”
Alguien afirmó: “Los temperamentos inquietos, alcanzan quietud, serenidad y reposo"


" Los sueños cobran vigor, cuando la naturaleza fluye en armonía, eso me ocurre a mí,” añadió otra observadora.
No falto alguien que dijo: “Estas reflexiones me motivan a tener una actitud de gratitud a Dios, como Creador del universo. Resulta una necedad
, negar la existencia de Dios, después de observar cómo las leyes de la naturaleza, obedecen a un Ordenador Divino"

¡La vida a pesar de todo, sigue siendo hermosa! Exclamamos.

Continúo trasladándome en el tiempo. Logro visualizar ambos lugares turísticos. Venezuela, y la Florida, geográficamente, lejanos uno del otro y con el mismo espectáculo crepuscular, porque el favor de Dios hace salir su sol para todos”
Cada lugar siendo el mismo, sin embargo, la visión personal le otorga una perspectiva diferenciada. La cultura define prioridades, intereses particulares, los valores y costumbres, hacen la diferencia.

Tenemos el caso de Cayo Hueso, (Key West) en el Sur de la Península de la Florida, esta isla, esta considerada como uno de los lugares turísticos más visitados del Orbe. Sus historiadores, dicen que sobrevivió a ciclones y piratas, quienes aguardaban ansiosos a los Galeones, que llegaban del Sur, Perú y Colombia rumbo a España, cargados de inmensa riqueza en oro, plata y piedras preciosas.
El Museo de sitio guarda como un trofeo, el tesoro rescatado del naufragio de uno de estos Galeones, conocida como el “Tesoro de la Atocha” Las joyas, como esmeraldas, rubíes, perlas y brillantes, engarzados en metales valiosos, nos dejan estupefactos. Es una atracción invalorable. Desde este descubrimiento, los cruceros empezaron a hacer de la península una de sus paradas obligatorias. Desde entonces el turismo aumentó considerablemente. Se dice que este Balneario fue el paraje final de escritores y artistas.

Cuando nombramos a Cayo Hueso, no podemos sustraernos, de mencionar a uno de los escritores más famosos del siglo XX Ernest Hemingway, nacido en Norte América, y que hiciera su residencia en este lugar. Fue el autor de la novela el “Viejo y el Mar” Esta novela, de corte épico, le valió, a su autor, el premio Novel en 1954, y por esta misma obra recibe el premio Pulitzer.

El tema central de su obra, se traduce en esta sentencia, que refleja el carácter del autor: “El hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”

En su casa convertido hoy en Museo, se puede conocer más sobre el escritor, al palpar y mirar sus obras, en su biblioteca y visitar las habitaciones diseñadas al estilo de la época, percibimos una sensación de cercanía con el celebre personaje.

De repente, siendo las seis de la tarde, vemos un movimiento inusitado de niños, jóvenes y adultos, corriendo hacia una determinada dirección, dejando atrás, atractivos, comerciales, lúdicos, artísticos y culturales. El ritmo de la música al son de timbales y marimbas, disminuyen en intensidad, como escapando silenciomente, a su lugar de origen, la Isla de Cuba a noventa millas de distancia de Cayo Hueso.

Iba a empezar el teatro en vivo. La movilización nos empujaba. Era una marcha cadenciosa envuelta en un manto de alegría silenciosa. En pocos minutos el enigma quedaba al descubierto: Ser testigos, del “Ocaso del astro dorado” Sun Set.
La expectativa capturó el espacio, como cuando los niños, de nuestras ciudades latinas, esperan en una larga fila, recibir un juguete Navideño.
Nuestras miradas, seguían el lento recorrido de la bola de fuego, hasta que se hundiera, inexorablemente, en el mar.

El marco de este cuadro vivo fueron las pinceladas policromadas de colores intensos, que producen la huida del astro, mientras en las faldas marinas, los botecitos blancos, que parecían hechos de papel, navegaban a un ritmo lento. !Fue una fiesta mágica!

El silencio colectivo, se interrumpe por un tenue sonido musical y por los destellos imprescindibles de las cámaras fotográficas. La atracción visual, cautiva emociones, como si se tratara de una hipnosis profunda. Luego de unos minutos, nos sacude el estruendo de los aplausos prolongados, como campanadas sonoras, anunciando el retorno de la cenicienta a su realidad.

Estela, no deja de jugar, sus hábiles manitas, han construido varias figuras en la arena, camina, salta, carga agua, se arrodilla en el suelo húmedo. Pretende dar consistencia a sus figuras, que arma y desarma.
Sus cabellos ondulados, caen en desorden sobre su piel morena. El vestido, ahora, tiene un color indefinido, como el color de la arena a esa hora de la tarde. Sus labios, en movimiento, parecen murmurar, órdenes a sus objetos inanimados.
Para entonces, las barreras que nos separaban, ya no existen. Creció la confianza y se inicio el diálogo: Le dije - “Vengo de un país que es el Perú. Allí tenemos playas muy bonitas. Sin embargo, las aguas, del mar son muy frías y sus olas son muy altas” - ¡Me encantan estas playas, con arena tan blanca y con aguas tranquilas y tibias.-

Poco a poco, ya estábamos hablando de cosas que a ella le interesaba y aunque sus respuestas eran lacónicas, tenían el encanto de la inocencia.
Estela. Iba respondiendo a mis curiosas preguntas, mientras acariciaba a su muñeca de arena con sus manitas.
Supe, que era, la última, de los siete hermanos en la familia. Sus preferencias, las dio a conocer pronto.
- Me gustan las historias que mi maestra, nos lee en mi escuela, pero, no me gustan los recreos. Yo juego sola, porque todas son más grandes que yo, me quitan mis cosas. Luego de un silencio añadió: Tampoco me gusta verlas comer, porque a veces yo no llevo nada…es que me olvido.

- Cada vez que puedo me escapo a la playa.- Mira, como hago mis propios juguetes, dijo sonriendo satisfecha. - Además, mi mamá llega tarde a mi casa, y si me quedo allí, mis hermanos, siempre me piden que haga cosas y a mí no me gusta.”

Estela, es el símbolo, de miles de niños, mendigos de afecto. Ella, representa, a los hijos, hermanos, nietos, sobrinos, que viven en soledad. Poco tiene que ver si provienen de hogares, ricos, pobres, blancos, mestizos, negros, amarillos, mulatos; todos ellos llevan el estigma de la indiferencia, la postergación, el olvido, porque en estos hogares, escasea el pan, “amor”

Ellos saben, que nadie les extraña, saben el alivio que representa su lejanía. Captan actitudes, expresiones en los rostros y el lenguaje de los gestos… Ellos, descubren fácilmente quien les ama. Las frases como, “Deben aprender a cuidarse solos” es una sentencia forzada de otorgar “confianza” que sólo resulta un pretexto irresponsable de la carencia de protección y cuidado.

–Es importante lo que me dices, pero yo voy a contarte de alguien que nos ama mucho, y nos enseña como debemos vivir para ser felices. Le dije, procurando imprimir énfasis y seguridad en mi aseveración.

Yo tenía un mensaje de amor y esperanza, era el tiempo que Dios había preparado para ella, el impulso de mi corazón me instaba a no marcharme sin que Estela recibiera consolación.
Estela, había dejado de jugar, se acercó más a mi, se sentó, juntando sus piernecitas en línea recta y trato de estirar más su vestido hasta que le llegara a los tobillos.
Mientras apoyaba mi brazo en su hombro, sin dejar de mirarla. – precise:
La Biblia dice que Jesús es Dios, y Él, ama mucho a los niños. Le interesa que sean felices. Quiere ayudarles cuando sienten miedo, y acompáñarlos cuando se encuentren solos.

- Voy a contarte lo que dice la Biblia del amor de Jesús por los niños.
En una oportunidad, muchas mamás, buscaron a Jesús para que Él, tocase las cabecitas de sus hijos y pudiera bendecirlos.
Las madres, sabían, que sus hijos se sanarían si estuviesen enfermos, recibirían alegría si tenían las caritas tristes o se sentirían protegidos si tenían miedo.
Eso significa bendecir. Pero sus apóstoles, seguidores de Jesús, no querían que esto sucediera.
Estela interrumpió y dijo: ¿eran malos? – No eran malos, pero estaban equivocados, pensaban que los niños no entienden y siempre interrumpen, fastidian o quitan el tiempo,. - le expliqué

Si, -dijo Estela- eso siempre me dicen. Que fastidio y que interrumpo.
-Bueno las personas nos equivocamos mucho- le respondí. Pero Jesús no piensa lo mismo, por el contrario, se molestó, no le gustó ver que los apartaban de su lado, por eso insistió que les dejaran llegar a Él, y que nadie debía impedirles.
Estela expreso: ¡Que bueno era Jesús! – mientras una sonrisa iluminaba su rostro.

- Jesús siempre quiso demostrar cuanto valen los niños. No quiere, que nadie los olvide ni los ignoren. Desea, que los amen y les respeten.

- Además- precisé- siempre podrás hablar con él, como con el mejor amigo. El sigue viviendo. Aunque no lo veamos. Siempre nos escucha.
- ¿Quieres que hoy hablemos con Jesús?- Le dije- Ella, con voz tímida pero feliz, dijo sí. Entonces empezamos a orar.

El tiempo había avanzado, y mientras caminábamos juntas hacia el gran Malecón, al despedirnos, le pedí que se cuidara, no conversara con desconocidos y no se quedara tan tarde por la calle. Estela, afirmaba con su cabecita.
De pronto, metió su manita en el bolsillito de su vestido y sacó la foto y me dijo: “esta foto es para ti, voy a poner mi nombre”

Con la emoción que produjo este instante, la recibí y con un fuerte abrazo y un beso sellé mi gratitud y mi despedida.
¡Estela estaba dando todo lo que tenía!
¡Cuanta sencillez, amor y Fe! Acababa de redescubrir porque Jesús, nos dijo:

¡SEAN COMO NIÑOS!

Evoco estos momentos, porque tienen validez, aquí, ahora, y en la eternidad. El recurso de la oración intercesora, trasciende el tiempo y el espacio. Se, que cuando oro por Estela, Dios cumplirá sus promesas. Es interesante, conocer, que el invertir en la oración por otros, no sólo serán quitadas las aflicciones de aquellos por quienes intercedemos, sino también, serán quitadas nuestras propias aflicciones, como le sucedió a Job.

A partir de entonces, aprendí que, los viajes turísticos, pueden tener un propósito: Dar la gloria a Dios mientras la bendición se extiende a las personas.

Siempre tendremos Estelas, que esperan una palabra de esperanza y consuelo y como si fuera poco, puedo vivir el gozo inexplicable que Dios nos regala cuando su Palabra es revelada y llega a ser, definitivamente, más intensa y hermosa que el Ocaso del Sol. (Sunset).

1 comentario:

  1. Mamita!
    Lo lei una vez mas y tomo aun mayor significado al ver a mi hijita en tu portada! Gracias!
    Cuanto tenemos que aprender a ser como ellos.... nos complicamos demasiado cuando Dios solo espera una simple fe para agradarse.
    Creo que este es tu mejor articulo.
    Te quiere! Connie

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