BODA INTERESANTE.
Una boda familiar vista desde una perspectiva personal.
Podía imaginar, el estado anímico de los novios, a punto de contraer matrimonio. No sólo la distancia, sino el hecho de ser Viernes, Los apresuramientos serían mas aceleradas para cumplir con el horario exigido en la ceremonia nupcial. Tome mis precauciones, para no ser sorprendida por las dificultades y es algo que me complace, porque no me perdí nada de este evento, tan grato.
El novio, vestido impecablemente con terno oscuro, entró a la Iglesia del brazo de su madre, cual lazo fuerte, quien anticipaba la bendición maternal, como el primer regalo de bodas. No era para menos, es el último de los cinco hijos.
Llegaron a la hora exacta, fue una buena lección para muchos, que no queremos desarraigarnos de la cultura de la impuntualidad.
El novio, rompió protocolos, y departía saludos con los más cercanos, esbozando una amplia sonrisa de hombre feliz.
Momentos más tarde la novia avanzaba al acorde de la marcha nupcial. ¡Vaya que chica tan bonita! Su serena belleza era resaltada por un hermoso vestido, talvez de estilo europeo. Aun que pensándolo bien, pudo ser de aquí o de allá, lo cierto es que destacaba su perfil y porte de princesa. Tampoco es que ella sea de la aristocracia limeña. Pienso que el estatus, tiene el ropaje de la valentía, la dignidad, la sencillez. Como en este caso, una novia madre, que debió luchar con dificultades, pero con sus hijos al costado. Los que sabemos de esta clase de lucha, se nos otorga la autoridad de opinar sobre el verdadero estatus de la vida. En un conglomerado de cualidades de gran mujer. Posiblemente, fue un elemento más, para cautivar al novio, quien se mostraba enamorado y satisfecho de su elección.
Un momento tierno fue la entrada de las dos parejitas, que precedían a la novia. La niña quizás de catorce años y su hermanito de once, ambos hijos del novio. Luego le siguieron un niño de mas o menos cinco años y una niña de siete, aproximadamente, ambos hijos de la novia, presencia acertada de otro simbolismo, transparente y desafiante, eran una columna, más de la unión matrimonial. Una realidad, contraria a una sociedad, que se mueve bajo los cánones de la hipocresía, que juega a las escondidas y a las medias verdades, como parte de su hoja de vida.
Otra activa participación de la niña, en la boda, se evidencio cuando ella, tuvo a su cargo la lectura Bíblica, pasaje relevante, por su actualidad, su consejo oportuno, cual guía orientadora, cuando se deciden a ser UNO siendo Dos.
El tiempo, en la Iglesia, terminaba con los acordes clásicos de la música, el perfume de las rosas primaverales, las miradas curiosas y satisfechas de familiares y amigos. Bajo este marco, los esposos se enrumbaban a la Molina, destino señalado para la recepción.
El escenario de encuentro, congratulaciones y agradecimientos, fue la casa del esposo, por cierto, acogedora, moderna y diseñada con mucho gusto. Fue de impacto, apreciar, una huella familiar, en la sala, a través de una hermosa obra de arte surrealista, que pertenecía a la hermana del flamante esposo.
Completaban el ambiente para la ocasión, un arreglo, de mas o menos tres metros de alto, que entre cristales, luces y velas decorativas, se mostraban una tras otra, los más ricos postres, en todas sus formas y colores. Los infaltables mazapanes, dulce de leche, dulces de frutas exóticas, depositadas en copas pequeñitas. Otros colocados, cuidadosamente, en forma lineal, como el mazapán y otros dulces. Era una especie de urna, sin vitrales, a la mirada y alcance de los que querían degustarlos.
Pueda que falle en la descripción, porque ahora, sólo me acompaña la memoria fotográfica.
Avanzando, nos encontramos con un amplio jardín, donde lucían las mesas circulares las cuales estaban vestidas con manteles perlados. En el centro, de ellas, los maceteros pequeños y rectangulares, cargaban cinco hileras de botones de rosas rojas, y al rededor de ellos, completaban el diseño decorativo, algunos pétalos caídos, que bien podrían simbolizar la continuidad de la vida, empezada juntos.
La iluminación interior, del conjunto de rosas en sus maceteros, cumplían fielmente, su objetivo: resaltar su belleza, e impactar a primera vista por su iluminación particular frente a la luz tenue del ambiente total.
La entrada de los esposos la hicieron al compás de una música caribeña, muy rítmica, en la que ambos esposos, se lucieron bailando muy acompasadamente y con movimientos serpenteados uno al lado del otro.
La mesa familiar era la más grande de todas. En el momento oportuno los esposos se acercaron, a nosotros para recibir las felicitaciones y devolverlas en gestos de gratitud por nuestra presencia. La amabilidad, unida a la sencillez manifiesta del anfitrión nos hizo sentir muy bien. Estaba descubriendo, de manera directa, su personalidad carismática y agradable, que por razones múltiples, se quedaron congeladas en el tiempo.
En uno de esos momentos gratos, quise interactuar con David (hijo del esposo) Sin duda, se mostraba, como un little gentleman. Me llamó la atención la manera correcta de su comportamiento en un niño de su edad. Guardó una compostura muy lineal vislumbrando una insistente formación social y como si fuera poco una réplica física del padre.
Le dije que le haría algunas preguntas, como si fuera una especie de entrevista y si le gustaría entablarla. Se animó y así lo hicimos. Era un método de acercamiento infalible con un niño, que también, fue un protagonista del evento.
A fin de que el supiera, con mas certeza, quien le hablaba, le pregunte si conoció a su bisabuela, prontamente respondió que si, que cuando fue a visitarla, ella tuvo que tirar las llaves por la ventana de su casa para que pudiera ser abierta la puerta, parece que en esa oportunidad, habían salido, momentáneamente, las personas que pudieron hacerlo personalmente. Eso ocurrió muchos años atrás cuando era muy niño. Pero él lo tenia muy claro en su memoria. Pudo dar razón del acontecimiento con autenticidad. Las sonrisas de satisfacción, para nosotras las hijas de su bisabuela recordada, nos llenó de satisfacción.
En sus respuestas nos habló de sus viajes al interior del país: Cuzco Mancora. Manifestó gustarle vivir en Lima, aun siendo el chileno, país que dejó cuando tenía tres meses de edad.
Su actividad favorita, era la pesca, como el de su papá. Su record en lo que iba de este año, llegó a doce Lenguados. Bueno es lo heredado de la línea paterna.
También hizo referencia de su colegio Markan y el curso de su predilección: Ciencias.
No saben lo que se pierden los adultos, cuando, dentro de sus preferencias sociales, no toman en cuenta a los niños. Puedo dar cuenta de que este fue un momento especial, el compartir con el sobrino nieto.
Un poco más tarde todos bailaban, como se esperaba. David, es un gran bailarín. En un momento dado, tanto el padre como el hijo, bailaron juntos y no se sabía quien era el maestro de quien. ¡Que bonita relación! fue un lindo espectáculo. Evidenciaron que una relación fuerte, no se improvisa, sino son el resultado, de algo profundo entre las personas, amor, tiempo, dedicación. etc.
Ha sido una boda, que ha mostrado una situación reveladora, por los enlaces sui generis. Él, revalorizando a una joven madre, sin escatimar el lugar, que le corresponde a una gran dama, como muestra de amor y desafío a una sociedad exigente y excluyente, marcada por el que dirán.
Gracias por haberme hecho participe de esta linda boda.
¡Dios les conceda muchos anos de felicidad!
Elsa
Una boda familiar vista desde una perspectiva personal.
Podía imaginar, el estado anímico de los novios, a punto de contraer matrimonio. No sólo la distancia, sino el hecho de ser Viernes, Los apresuramientos serían mas aceleradas para cumplir con el horario exigido en la ceremonia nupcial. Tome mis precauciones, para no ser sorprendida por las dificultades y es algo que me complace, porque no me perdí nada de este evento, tan grato.
El novio, vestido impecablemente con terno oscuro, entró a la Iglesia del brazo de su madre, cual lazo fuerte, quien anticipaba la bendición maternal, como el primer regalo de bodas. No era para menos, es el último de los cinco hijos.
Llegaron a la hora exacta, fue una buena lección para muchos, que no queremos desarraigarnos de la cultura de la impuntualidad.
El novio, rompió protocolos, y departía saludos con los más cercanos, esbozando una amplia sonrisa de hombre feliz.
Momentos más tarde la novia avanzaba al acorde de la marcha nupcial. ¡Vaya que chica tan bonita! Su serena belleza era resaltada por un hermoso vestido, talvez de estilo europeo. Aun que pensándolo bien, pudo ser de aquí o de allá, lo cierto es que destacaba su perfil y porte de princesa. Tampoco es que ella sea de la aristocracia limeña. Pienso que el estatus, tiene el ropaje de la valentía, la dignidad, la sencillez. Como en este caso, una novia madre, que debió luchar con dificultades, pero con sus hijos al costado. Los que sabemos de esta clase de lucha, se nos otorga la autoridad de opinar sobre el verdadero estatus de la vida. En un conglomerado de cualidades de gran mujer. Posiblemente, fue un elemento más, para cautivar al novio, quien se mostraba enamorado y satisfecho de su elección.
Un momento tierno fue la entrada de las dos parejitas, que precedían a la novia. La niña quizás de catorce años y su hermanito de once, ambos hijos del novio. Luego le siguieron un niño de mas o menos cinco años y una niña de siete, aproximadamente, ambos hijos de la novia, presencia acertada de otro simbolismo, transparente y desafiante, eran una columna, más de la unión matrimonial. Una realidad, contraria a una sociedad, que se mueve bajo los cánones de la hipocresía, que juega a las escondidas y a las medias verdades, como parte de su hoja de vida.
Otra activa participación de la niña, en la boda, se evidencio cuando ella, tuvo a su cargo la lectura Bíblica, pasaje relevante, por su actualidad, su consejo oportuno, cual guía orientadora, cuando se deciden a ser UNO siendo Dos.
El tiempo, en la Iglesia, terminaba con los acordes clásicos de la música, el perfume de las rosas primaverales, las miradas curiosas y satisfechas de familiares y amigos. Bajo este marco, los esposos se enrumbaban a la Molina, destino señalado para la recepción.
El escenario de encuentro, congratulaciones y agradecimientos, fue la casa del esposo, por cierto, acogedora, moderna y diseñada con mucho gusto. Fue de impacto, apreciar, una huella familiar, en la sala, a través de una hermosa obra de arte surrealista, que pertenecía a la hermana del flamante esposo.
Completaban el ambiente para la ocasión, un arreglo, de mas o menos tres metros de alto, que entre cristales, luces y velas decorativas, se mostraban una tras otra, los más ricos postres, en todas sus formas y colores. Los infaltables mazapanes, dulce de leche, dulces de frutas exóticas, depositadas en copas pequeñitas. Otros colocados, cuidadosamente, en forma lineal, como el mazapán y otros dulces. Era una especie de urna, sin vitrales, a la mirada y alcance de los que querían degustarlos.
Pueda que falle en la descripción, porque ahora, sólo me acompaña la memoria fotográfica.
Avanzando, nos encontramos con un amplio jardín, donde lucían las mesas circulares las cuales estaban vestidas con manteles perlados. En el centro, de ellas, los maceteros pequeños y rectangulares, cargaban cinco hileras de botones de rosas rojas, y al rededor de ellos, completaban el diseño decorativo, algunos pétalos caídos, que bien podrían simbolizar la continuidad de la vida, empezada juntos.
La iluminación interior, del conjunto de rosas en sus maceteros, cumplían fielmente, su objetivo: resaltar su belleza, e impactar a primera vista por su iluminación particular frente a la luz tenue del ambiente total.
La entrada de los esposos la hicieron al compás de una música caribeña, muy rítmica, en la que ambos esposos, se lucieron bailando muy acompasadamente y con movimientos serpenteados uno al lado del otro.
La mesa familiar era la más grande de todas. En el momento oportuno los esposos se acercaron, a nosotros para recibir las felicitaciones y devolverlas en gestos de gratitud por nuestra presencia. La amabilidad, unida a la sencillez manifiesta del anfitrión nos hizo sentir muy bien. Estaba descubriendo, de manera directa, su personalidad carismática y agradable, que por razones múltiples, se quedaron congeladas en el tiempo.
En uno de esos momentos gratos, quise interactuar con David (hijo del esposo) Sin duda, se mostraba, como un little gentleman. Me llamó la atención la manera correcta de su comportamiento en un niño de su edad. Guardó una compostura muy lineal vislumbrando una insistente formación social y como si fuera poco una réplica física del padre.
Le dije que le haría algunas preguntas, como si fuera una especie de entrevista y si le gustaría entablarla. Se animó y así lo hicimos. Era un método de acercamiento infalible con un niño, que también, fue un protagonista del evento.
A fin de que el supiera, con mas certeza, quien le hablaba, le pregunte si conoció a su bisabuela, prontamente respondió que si, que cuando fue a visitarla, ella tuvo que tirar las llaves por la ventana de su casa para que pudiera ser abierta la puerta, parece que en esa oportunidad, habían salido, momentáneamente, las personas que pudieron hacerlo personalmente. Eso ocurrió muchos años atrás cuando era muy niño. Pero él lo tenia muy claro en su memoria. Pudo dar razón del acontecimiento con autenticidad. Las sonrisas de satisfacción, para nosotras las hijas de su bisabuela recordada, nos llenó de satisfacción.
En sus respuestas nos habló de sus viajes al interior del país: Cuzco Mancora. Manifestó gustarle vivir en Lima, aun siendo el chileno, país que dejó cuando tenía tres meses de edad.
Su actividad favorita, era la pesca, como el de su papá. Su record en lo que iba de este año, llegó a doce Lenguados. Bueno es lo heredado de la línea paterna.
También hizo referencia de su colegio Markan y el curso de su predilección: Ciencias.
No saben lo que se pierden los adultos, cuando, dentro de sus preferencias sociales, no toman en cuenta a los niños. Puedo dar cuenta de que este fue un momento especial, el compartir con el sobrino nieto.
Un poco más tarde todos bailaban, como se esperaba. David, es un gran bailarín. En un momento dado, tanto el padre como el hijo, bailaron juntos y no se sabía quien era el maestro de quien. ¡Que bonita relación! fue un lindo espectáculo. Evidenciaron que una relación fuerte, no se improvisa, sino son el resultado, de algo profundo entre las personas, amor, tiempo, dedicación. etc.
Ha sido una boda, que ha mostrado una situación reveladora, por los enlaces sui generis. Él, revalorizando a una joven madre, sin escatimar el lugar, que le corresponde a una gran dama, como muestra de amor y desafío a una sociedad exigente y excluyente, marcada por el que dirán.
Gracias por haberme hecho participe de esta linda boda.
¡Dios les conceda muchos anos de felicidad!
Elsa
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