miércoles, 9 de octubre de 2019

ATRAVESANDO UN MAR DE SAL

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ATRAVESANDO UN OCEANO DE SAL.


Las anécdotas de una niña en camino de la adolescencia resultan interesantes, porque permiten ver en el tiempo, rasgos importantes del carácter. Pueden llegar a ser los cimientos, que afirmen nuestra personalidad. Otras, al conjugar, espacios y tiempos, que se tejen en sociedades disímiles, nos ayudan a reflexionar sobre la importancia de la interacción. Si logramos, una buena relacion entre unos y otros, puede conducirnos al buen entendimeinto en los grupos sociales. Este enfoque le da un valor agregado a los recuerdos.

Esta etapa maravillosa, fluye en creatividad. Los sueños y anhelos pasan por la imaginación enriqueciéndonos. En el mejor de los casos, vivimos inmersos en lo real maravilloso, cercanos al asombro de lo que nos rodea, como un elemento que fortalece lo que quisiéramos llegar a ser.

Otras veces nos obliga a investigar el entorno de las vivencias. Este ejercicio, permite, que lo que contamos, deje de ser fantasía para añadirle toques de verosimiltud.

Comparto mis anécdotas, con el anhelo de que mis lectores, encuentren un momento de relax. Deseo que se sientan libres de hacer unacrítica constructiva que permita lograr un peldanomás al escribir. Es una forma de poner en las manos de los más cercanos, hechos y memorias, que por muchos motivos fue dificil comentarles oralmente.

Por todo esto es que me animo a “Contar”.

Los Viajes abren caminos para los cambios.

Las oportunidades, son de los que se atreven a aceptarlas. Había algarabía en el hogar. Mi padre, que trabajaba en una ciudad minera del Departamento de la Libertad, acababa de recibir una invitación de trabajo para Bolivia. Eso implicaba buenas posibilidades económicas y por ende lograr mejoras en la calidad de vida en la familia. El contrato se definió con un sueldo en Dólares, que en esos tiempos, era comparable a sacarse la lotería. – ¡Esto es un regalo del cielo! - oímos decir a mamá. El diálogo entre ellos, a penas si podía entenderlo, pero su comprensión se facilitaba al ser reforzados por sus rostros felices.
Me preguntaba - ¿El sueldo en Dólares será porque mi padre habla ingles?- Pero el viaje no es a Estados Unidos, es a Bolivia- Me repetía- ¿Podría ser alguna forma de recompensa?

Mis pensamientos revoloteaban en mi mente, al recordar una anécdota, que se contaba, como una de las tradiciones familiares.
Siendo, mi padre, un destacado estudiante en un colegio de la ciudad de Trujillo, logró una beca de estudios con viaje incluido a los Estados Unidos. ¡Vaya regalito! Entusiasmado compartió a su madre viuda, la noticia. El llanto y los ruegos de mi abuela no se hicieron esperar para que desistiera del viaje.
Ella, a pesar de haberse educado entre doctores, sacerdotes y profesores, quienes conformaban su familia inmediata, es decir, padre, hermanos y esposo, no pudo asimilar la separación del hijo querido.
Antes de la desicion final,
-->él consi -->deró sus valores y sus prioridades.
Las sociedades y sus comportamientos, son respuestas del producto de la educación, de los valores, de los adelantos tecnológicos y científicos y de muchos elementos que son indicadores para interpretar la realidad de cada epoca y tener una lectura más comprensiva de los hechos.
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Viene a mi memoria, el relato costumbrista, en las Tradiciones de Don Ricardo Palma. “El Viaje del NIÑO GOYITO” Este relato recopila costumbres, críticas políticas y pensamientos de la época republicana en el Perú. Allí se presenta a un personaje que refleja la sociedad de su época, con sus debilidades y fortalezas.
Goyito tiene que realizar un viaje a Chile, forzado por problemas familiares. Fue uno de esos viajes indecisos, con preparativos de más de seis meses, para determinar el irse o quedarse.
Por todo ello podía pensarse, en este tiempo, que se trataba de un viaje al mundo espacial. Por fin, Goyito, sale del Callao rumbo a Chile. Su decisión tomo fuerza porque estaba de por medio, solucionar un problema familiar.

La despedida que le hicieran al niño Goyito, fue toda una odisea. Los amigos y familiares, entre llantos y sollozos, hacían colas para despedirlo con bendiciones interminables y regalitos, Todos suponían que nunca mas lo volverían a ver. Al partir, les dice: “A los amigos y amigas tened el presente artículo por visita o tarjeta de despedida, y rogad a Dios me dé viento fresco, capitán amable, buena mesa y pronto regreso”

Creo entender a mi abuela. En sus tiempos, los viajes, estaban llenos de dificultades, con preparaciones dilatadas despedidas no alentadoras, y
-->proyectándose en ver a todos los aviones muy inseguros. ¡Ella pensó en una despedida sin retorno! El caso fue que mi padre decidió suspender el viaje y quedarse en el país. Esta decisión, un tanto frustrante, porque implicaba la renuncia de sus suenos, lo interesante, es que no se le escuchó un reproche o trasladar la culpabilidad o reclamo a su anciana madre. Sus prioridades obedecieron a sus valores personales.
Este hecho, supo convertirlo, en una fortaleza. Se propuso ser un autodidacta del idioma Ingles. Los estudios a distancia, acompañados de discos y libros, no se hicieron esperar. Sus prácticas diarias las realizaba con sus compañeros de trabajo norteamericanos, quienes llegaban como funcionarios, asesores, o profesionales a las minas norteñas.

La evaluación del esfuerzo fue de alto nivel, con una fonetica envidiable, así se lo hicieron saber. En las últimas décadas de su vida, terminó haciendo lo que más le gustaba, enseñar Ingles en colegios de la capital.

En la Capital mas alta del mundo.

Llego el día del viaje de mi padre en Bolivia. Le seguiría meses después mi madre, para concluir con nosotras las hijas, al finalizar el año escolar en Trujillo.

Fue impresionante viajar por primera vez, en un avión. Los dedos de la mano parecían tocar los cielos y nubes. De pronto, la turbulencia apareció al cruzar los Andes. Muchas personas requerían inhalar oxígeno y entre ellas mi hermana. Fueron momentos en que extrañamos más a mamá.
Al aterrizar el avión en el Alto de la Paz, quede deslumbrada ante el impacto del imponente Illimani, a más de 6,000m. Decían que era un volcán extinguido. En la actualidad sigue atrayendo a los turistas. Ellos afirman como, los crepúsculos vespertinos del Illimani van pasando por diferentes tonos de colores hasta extinguirse y alcanzar el blanco eterno. Aparecen tras de él, sus inigualables paisajes contrastantes. Es impresionante la visión panorámica del altiplano, pues permite, verse desde allí el lago Titicaca, hasta el Perú, el Sajama hasta Chile y los valles, bajando hasta la amazonía.

El automóvil no se detenía ante los obstáculos en declive, con curvas pronunciadas y resbaladizas en descenso, hacia la ciudad capital. Al llegar a La paz, mi curiosidad se detuvo, en algunas damas quienes caminaban hacia sus destinos. Llevaban atuendos elegantes, como abrigos de pieles muy finas, o estolas abrigadoras de zorro plateado. Posiblemente fue una época de una excelente economía en el país.

Entre paseos y compras el diálogo entre mis padres, se abrían en interrogantes, frente a la decisión del colegio en que debería continuar mis estudios. Siendo un país ajeno, sin familia y amistades, era valida su preocupación. Sin embargo, no me inquietaban estas conversaciones, las veía muy lejanas. Además, estar junto a ellos, era suficiente para mí. En ese momento, me interesaba conocer un país con una geografía diferente, a la Costa peruana.

Los contrastes femeninos, en la vestimenta, siguieron apareciendo. Las mujeres indígenas, vestían ropa en colores fuertes y vistosos. Llevaban polleras de terciopelo, bordadas de flores muy grandes. Una chaqueta muy pegada al cuerpo, permitían verse las faldas con mayor amplitud. Resaltaba las cintas negras en el sombrero de copa medianamente alta. Me vi. de repente entre pieles , terciopelos, cintas y sombreros, que evidenciaban las diferentes clases sociales, muy marcadas, del país visitado. ¡Pero había más por descubrir!


Un mar de Sal.

El tren avanzaba hacia nuestro destino. En el trayecto pude entender porque le llamaban a ese país altiplano. No se veían montanas, toda la geografía, era completamente plana, de vez en cuando la escasa vegetación era interrumpida por riachuelos. La aridez del camino no despertaba mucha curiosidad durante el viaje. Pasadas varias horas en la travesía, de pronto la velocidad del tren fue disminuyendo, hasta anunciar con su silencio que habíamos llegado a la ciudad de Uyuni. ¡Que frío!- dijimos a una voz mi hermana y yo, arropándonos a mas no poder.
Papa nos explicó que el frío intenso, se debía a la existencia de una enorme expansión de sal y que lo conoceríamos pronto. -¿Tenemos que ir hasta allá?_ preguntamos inquietas, mientras seguíamos los pasos apresurados de nuestros padres.
¿Por que era necesario subir a un carro que no me gustaba?- pensé-
En un momento, ya estábamos tratando de subir al gran carro, para lo cual fue necesario acondicionar el piso, con altos bloques de sal, para no mojarnos los pies.

- Mis padres nos pusieron unos lentes oscuros advirtiéndonos no quietarnos para evitar dañarnos la visión.

- ¡No podía creerlo!, nunca mis ojos vieron algo semejante. Era un interminable Salar, semejante a un inmenso mar blanco donde difícilmente podía verse el horizonte.

El carro avanzaba, a la población minera, Salinas de Garsi Mendoza, en el departamento de Potosí, lugar del trabajo de mi padre.
En ciertos trechos ya secos, se notaba el piso salado cuarteado, cual poliedros regulares, con lados de dimensiones diferentes.


UN ATARDECER EN EL SALAR Foto)

¡Que extensión tan inmensa! , sin montanas visibles, pero si algunos islotes. La información nos la iba dando mi padre y el chofer. _Afirmaron que la zona estaba ubicada a mas de 3, 600 metros de altura sobre la Cordillera de los Andes. Posiblemente, había existido 40,000 años atrás un inmenso lago prehistórico, llamado Sillivan.

_ Si seguimos en dirección opuesta, se pueden ver inmensas reservas de llamas, vicuñas y alpacas. ¡Miren hacia allá! Nos dijeron. En ese lugar existen las famosas lagunas de colores diferentes y en el mes de noviembre se produce la cría de algunas especies de flamencos.

El chofer nos decia, que existían unos Cactus gigantes de hasta 10 m de altura, enconrandose en la Isla del Pescado, situados en el centro del Salar de Uyuni.
Mi imaginación me llevaba a los lugares nombrados deseando estar allí.

Una lectura actualizada del lugar.
Los estudiosos nos dicen, que el Salar esta compuesto de aproximadamente 11 capas de sal, con espesores que varían entre los dos y diez metros.
Si seguimos con los cálculos numéricos dicen que la profundidad del salar es de 120 metros, los cuales, están compuestos de capas de salmuera superpuestas y barro lacustre.
Es interesante, conocer la composición del salar. Además del sulfatos de sodio, contiene un mineral, que es la ulexita "piedra televisión", es transparente y tiene el poder de refractar a la superficie de la piedra la imagen de lo que está debajo. Es uno de los salares que se le considera como la mayor reserva de litio, pero con la dificultad de su extracción por la falta de agua. Se estima que el Salar de Uyuni, contiene unos 10 mil millones de toneladas de sal, de los que se extraen anualmente 25 mil toneladas.
Actualmente, es el lugar turístico, mas visitados de Bolivia, cada ano llegan cerca de 60.000 turistas. Es interesante observar que existe un hotel, construido íntegramente de sal. Pero no sólo visitan los turistas, pues la Nasa esta realizando pruebas de los equipos para ser enviados a Marte, por el parecido que han encontrado, en este lugar boliviano, con ese planeta.
Como si fuera poco, la superficie del Salar de Uyuni trabaja hasta cinco veces mejor para la calibración de satélites que la utilización de la superficie del océano. En septiembre de 2002 un equipo tomó las medidas de elevación con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) detallados de una parte de los pisos de sal, los cuales fueron usados para evaluar la exactitud y la precisión de los instrumentos del ICESat.

Ahora, reconozco la importancia del suelo blanco que pisé. Sin duda estaria lista a dar mi voto pues, esta postulando a ser una de las nueve maravillas del mundo.

!Fin de las vacaciones escolares!

Las dulces vacaciones se iban terminando, y ya mis padres tenían claro el lugar al que iría a estudiar. Una vez más atravesaríamos el salar de Uyuni. Eran horas, de mirar la blancura del suelo.
Mi padre, desde entonces se convertiría en mi compañero de viajes del hogar al colegio. Eso me hacia sentirme segura y confiada.
Mi residencia escogida fue Oruro, una ciudad grande y populosa, con 3,700 sobre el n.d.m. Mi situación, de estudiante, exigía permanecer en el internado del colegio del mismo nombre de la ciudad. El prestigio alcanzado, por la atencion que brindaban las religiosas alemanas, lo colocaba en un gran nivel de prestigio. Muchas estudiantes de otras ciudades llegaban para internarse en el.

Me quedaban pocos días junto a papa, antes de internarme. Fueron días especiales. Con la lista de útiles en mano, mi papa marchaba, junto a mi, para comprar todos los implementos que harían falta. Uno de esos días, escuchamos una música vernacular intensa. A medida que nos acercábamos a ella, iban apareciendo las imágenes de comparsas de bailarines. Llevaban máscaras representando rostros de diablos. ¡Me asustaron!
Respondiendo a la pregunta de mi padre, las personas a nuestro alrededor, decían que se trataba de una danza típica llamada “La Diablada”. Estas danzas se llevaban a cabo en la celebración de los Carnavales.
La atracción movía a todos, desde los que le seguían su compás desde la plataforma, hasta los adoquinados en sus balcones.
La danza ostentaba una riqueza propia, por considerarse "una forma de vida", con la mayor expresión artística, proveniente desde América precolombina. Bolivia lo considera como un símbolo patrio siendo reconocida por la UNESCO como la Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Un tanto tímida y sin pestañar, iba descubriendo, con los ojos muy abiertos la amplitud de la infraestructura blanca del internado. Rodeada exteriormente por árboles de pino, que la hacían parecer majestuosa. Sus ventanales amplios. no permitían pensar en encierros.

En el patio interior los árboles de pino, seguían siendo tan imponentes como los de afuera. Sus movimientos constantes, le daban colorido y vida. Este será mi lugar de juego!- pensé- hasta que súbitamente, al mirar por los ventanales de un segundo piso, me encontré con la mirada de, otros ojos curiosos de chicas de mi edad.

¡Claro que fue el lugar de mi preferencia en el futuro! Alegrías repentinas, expectativas provocativas y sorpresas novedosas. Recuerdo que en tiempo de pascua, las religiosas, solían esconder los conejitos, hechos por sus manos, llenándolos con pequeños huevos de riquísimos chocolates. Cada una de nosotras teníamos que descubrirlos y apropiarnos de ellos buscándolos entre las ramas de los pinos. Era una tradición germana y Norte Americana, nueva para muchas de nosotras.

La Biblioteca, con sus enormes ventanales, era el lugar para mantener saludables y hermosas a ciertas plantas de interiores, quienes lucían sus abrillantadas hojas. Era un lugar tractivo para el estudio y la lectura. Al momento de entrar allí, no se permitía el uso de zapatos comunes. Había que cambiarlos por otros de plantilla suave, que no sólo sirviera para no arañar el piso, sino para cumplir con las normas del silencio riguroso, por ser el lugar de lectura y estudio. No existía, otra opción, sino leer, nos guste o no nos guste.

Bajo una cuidadosa disciplina seguíamos a la monjita de turno a la hora de dormir. Luego de pasearse de extremo a extremo, esperando que nos durmiésemos, recién ella podía acostarse. Su dormitorio, junto al nuestro, estaba separado por cortinas muy bancas. Algunas veces nos provocaba romper las reglas estrictas del lugar, como cambiarnos de cama o tirarse las almohadas. Esta travesura significaba correr el riesgo de la suspensión de las salidas domingueras.
Las mayores disciplinas recibidas se las llevaban las alumnas de secundaria. El olfato de la supervisora las alcanzaba, detectando las travesuras y sin lugar a reclamos les caía la suspensión a fin de semana.
La imaginación surgía en tiempos de recreaciones largas. Nos gustaba representar películas de aventuras. Especialmente, del tipo histórico, de caballería o las infaltables de conquistas y guerra. Por allí surgía una Juana de Arco, el idealista don Quijote con su inseparable escudero Sancho, otras como Alejandro el Magno y hasta la de Ulises y Penélope en la Odisea.

Siempre había alguien que hacia de narradora, por conocer mejor la obra. En ellas hacíamos gala de la imaginación tanto en ropaje, escudos, yelmos y espadas, mientras subíamos y bajábamos montanas, y torres fortificadas. Nuestros caballos imaginarios, surgían en atropelladas carreras, buscando ser vencedores. Resultaba interesante sincronizar la imaginación el heroísmo y el amor, frente a un auditorio solitario.

La gran sorpresa dominguera
Una vez al mes, las religiosas no permitían que las alumnas de primaria, saliésemos con nuestros tutores. Ellas estaban interesadas en fortalecer la cultura artística. Nos llevaban a ver películas musicales como “Las zapatillas rojas” “Bailando sobre al lluvia”, “El fantasma de la Opera” o la vida de grandes músicos, como Chopín. Todas ellas eran seleccionadas cuidadosamente.
Sin embargo, en cierta oportunidad, nos dijeron: Hoy veremos una linda película: “El niño perdido” Sin duda, ellas no habían leído la crítica, y pensaban que se trataría de un argumento al estilo de Hansel y Gretel, o aquellas en que el protagonista se había perdido en el bosque.
Lo cierto es que se llevaron una gran sorpresa y nosotras también. Era una comedia mexicana, de doble sentido. Veíamos, al protagonista corretear a las chicas para besarlas. El seductor, sólo esperaba que el reloj marcara cierta hora, para salir en busca de sus escogidas. La turbación de las religiosas, no se dejó esperar. Hacían lo imposible para que abandonásemos el cine. Nadie se movía y entre levantarse y sentarse el público ya mostraba su incomodidad, entonces nos ordenaron que nos tapásemos los ojos. Hoy no daría cuenta del argumento, si no nos hubiésemos cubierto los ojos, pero con los dedos entreabiertos. ¡Fue algo de no olvidar! Eso pasa hasta en las mejores familias. Lo cierto fue que la actitud de las religiosas, solo consiguieron despertar mayor interés.
¡Si tu puedes entrar en el túnel yo también
Cierta vez, nos llamó la atención ver a una alumna de secundaria, en una actitud investigadora en el patio de pinos. Levantaba hojitas, las volvía a esconder, en un rincón del patio casi oscuro. Su actitud despertó nuestra curiosidad, porque luego desaparecía rumbo a otro lugar. Nos acercamos el grupo de chicas y le preguntamos – ¿Que haces?- Ella muy segura, nos dijo:- Estoy preparándome para ir al túnel secreto- a la vez que señalaba el lugar.
_ Allí, tengo un encuentro con una personaje, que ustedes no pueden ir –nos aseguró. Luego nos refirió que ella pertenecía a un linaje sobrenatural. Su narración nos hacia estremecernos de miedo. Minutos más tarde desaparecía por una pequeña puerta. Cuando salía nos decía lo que ese personaje le había aleccionado para que otras no intentásemos ingresar.
Al quinto día, antes que ella desapareciera, acercándome le dije_ “Hemos decidido que yo te voy a acompañar”_ Ella quedó desconcertada, reafirmando el peligro de que yo pudiera desaparecer dentro. – No importa, reafirme. Al ver mi decisión tuvo que acceder. Me dio un pedacito de vela y con ella encendida, marchamos hacia el gran descubrimiento.
¡Fue uno de mis grandes desafíos! No se, como me cubrí de coraje. Mis amigas me miraban paralizadas, otras trataban de disuadirme de la decisión tomada tratando de sujetarme. Pero seguí firme y marchamos al túnel siniestro. Avanzamos lentamente por él, introduciéndonos más y más. Ciertamente era muy oscuro, angosto y húmedo. _ ¡Aún estás a tiempo, para regresar!_ me dijo. – ¡avancemos! _ repliqué.
Cuando llegamos a mas o menos diez metros en el interior. Ella se paró en seco y me dijo:- Mira, no hay nada, pero, guardemos el secreto, sigamos mintiéndoles a las chicas. Es gracioso verlas como se asustan. En ese momento no le contesté, pero ya afuera, le dije- no voy a seguir tu juego. Y la desenmascaré, diciéndoles a mis amigas: “Todo fue una gran mentira”.
Un viaje aventurero. … ….
Se acercaban las vacaciones escolares de medio año. Mis amigas muy ilusionadas se alistaban para viajar a la casa de sus padres. Los días pasaban y yo no recibía ninguna carta, o llamada por radio a mi tutor que me anunciara: -¡Prepárate para el viaje!
La comunicación en general era difícil. Lejanamente recibía noticias. Las sorpresas se hacían presente muy de vez en cuando, con algún paquete traído por algún amigo de la familia o una visita sorpresiva de papa. Estas encomiendas servían para reforzar la compañía de mama, quien, con su sazón lograba poner en su punto las deliciosas perdices horneadas. Nada menos, que mi futuro cuñado, se encargaba de cazarlas. Era uno de sus deportes favoritos.
Mi ilusión se desvanecía ante la espera. Sabía que si me quedaba en un ambiente casi vacío, por el viaje de la mayoría de las estudiantes internas, posiblemente estaría triste y aburrida.
Faltando dos días, para el viaje vacacional de Mariana a Uyuni, su ciudad natal, aún no tenía ningún permiso de salida. De pronto, mi amiga sugirió que viajásemos juntas hasta su ciudad y de allí llamaríamos a mi padre para que me recogiera. Así se lo hicimos saber a las religiosas, quienes nos mantuvieron en suspenso.
Mariana, con su linda actitud solidaria, marcó esta etapa de mi vida. Puedo visualizar su rostro nítidamente, luciendo un cerquillo que le cubría graciosamente la frente. Dos trenzas negras terminadas con lazos de cinta de colores, demarcando su tez clara, con rubor natural en sus mejillas y con una silueta llenita.
Fuimos llamadas a la oficina de la Directora para decirnos que accederían a nuestra petición. Luego nos dijimos una a la otra ¿Será que ellas también querrán viajar? El caso era, que estábamos felices de viajar juntas.
Casi sin dormir por la emoción, al siguiente día salimos con dirección a la estación del tren rumbo a Uyuni. La llegada a la ciudad fue al atardecer, podíamos ver los reflejos del sol ocultarse, mientras el Salar, se encargaba de intensificar el frío. Huimos de él, refugiándonos en casa de Mariana. Fue reconfortante tener a mi amiga asumiendo el papel de hermana mayor, cuidándome durante el viaje y haciendo la estadía en su hogar lo mas placentera posible. Mariana, si conocía su clima y supo suplir creativamente, nuestras necesidades.
Un poco asustadas por el temor de provocar un disgusto a mi padre, a través de la radio le comuniqué mi presencia en la ciudad. Al escuchar mi voz, percibí, preocupación anunciándome que en el término de la distancia me recogería. ¡Que alivio! Pronto vería a todos. El abrazo cariñoso de mi padre, alejó todo temor y juntos marchamos en el gran carro hacia el hogar.
No faltó alguna critica a las religiosas por haber permitido mi salida, y correr riesgos, tratándose de menores de edad. Menos mal que todo salio bien y estaba en el hogar segura y feliz.

Dos acontecimientos importantes dentro de la familia.
Las atenciones, al llegar hicieron de mis vacaciones algo inolvidable. Recibí noticias asombrosas. Prontamente nacería mi hermanito. . ¡Que ilusión y expectativa! Yo podía cargarlo y verlo crecer por lo menos en su primera infancia, mientras no viajara por estudios. También me anunciaron que en algunos meses se casaría mi hermana mayor pues el novio había pedido su mano. En poco tiempo, viajarían todos a Corocoro, una ciudad cercana a La paz, lugar donde continuaría, desarrollándose el proyecto de trabajo de mi padre. Para entonces ya estaba preparando maletas para retornar al internado.
¿Música en vivo y en directo.
Antes de terminar el último año de escolaridad en Oruro. Tuve la experiencia de tomar unas cortas clases de piano, con una profesora famosa. Ella era invitada a conciertos especiales en la ciudad. Ahora se que no tenía método de enseñanza, le faltaba paciencia con sus discípulas pequeñas pues trabajaba al susto. Su impaciencia en grado sumo, se hacia presente, con cualquiera que le interrumpiese su agenda o no pensase como ella. Sin embargo, su record presentaba, como una de las más grandes concertistas nacionales. Los auditorios importantes de la ciudad, buscaban tenerla en las fechas importantes.
Recuerdo que el día de su presentación, llevaba un hermoso vestido largo color rojo y una flor en el pecho. Se la veía muy atractiva y muy segura y deslumbrante.
Y hablando de música, cierta vez, las religiosas accedieron a que tengamos una visita con dos alumnos de la escuela. Bajo la mirada cautelosa de las monjitas, Julio, el cantante, a insistencia nuestra empezó su repertorio artístico. Sin duda quería impresionar a Maria Eugenia, de quien estaba enamorado. Mi amiga, solía permanecer en internados en períodos muy largos pues, su padre era diplomático y viajaba constantemente, esa situación nos hacia quererla de manera especial.
La voz de este niño prodigio empezó a deleitarnos con las famosas composiciones del autor mexicano Agustín Lara, “Granada y Maria Bonita”, muy alusivo al nombre de mi amiga a quien la miraba insistentemente. Las monjitas se hicieron las disimuladas. Ellas sabían que en unos minutos, terminando el repertorio los despediría, como así sucedió.
Fue un día novedoso con visitas masculinas y voces celestiales, nos sentimos que habíamos crecido de repente.
Despedida silenciosa
El paseo a la Dunas de Oruro, se repetiría! Estos lugares, eran formaciones enormes de arena. Una vez que estábamos en la cúspide, nos encantaba rodar a través de ellas Algunas veces, cuando regresábamos después de tiempo, las más pequeñas ya no estaban, los vientos las hacían avanzar, hacia las más grandes que habían aumentado de tamaño.
No pude ir con mis amigas. ¡Tenia que terminar de bordar un mantel para una exposición! Sin pena ni gloria les dije a mis amigas _ ¡Nos vemos, desfruten!_Sería el momento que las vería por última vez.
Me encontraba, en un lugar muy acogedor rodeado de ventanales y el sol penetraba hasta sentir un calor agradable. El tiempo transcurría de tal manera que me parecían horas. En el momento que la monjita hacia su recorrido por el lugar, de pronto, sentí que perdía el conocimiento. En mi inconsciencia, logré distinguir el rostro de la religiosa muy alarmada pidiendo ayuda. Tomando las medidas del caso me subieron al dormitorio. Apenas balbuceaba algunas palabras incoherentes, producto de la alta temperatura.
Cuando llegaron mis amigas subieron al dormitorio, bajo la estricta orden de guardar silencio, explicándoles mi estado de salud. En horas más avanzadas de la noche me llevaron a la enfermería del internado. Allí, nunca volví a ver los rostros de mis amigas, ni escuché sus voces. El médico ordenó un cuidado exhaustivo de día y de noche.
En este nuevo espacio, tuve cerca otro rostro sustituyendo a mi madre, fue el de una monjita enfermera que empezó a velar mi enfermedad por días y noches ininterrumpidas.
Los momentos de mayor conciencia, sucedieron, cuando ella me despertaba para ponerme las inyecciones cada 12 horas. Lo único que recuerdo de los síntomas, fue mi inmovilización por la inmediata aceleración violenta del pulso, dando lugar a una taquicardia, que no terminaba de dejarme.
Pasaban los días y luego las semanas, solamente percibía los pasos silenciosos de mis amigas que pasaban frente a la puerta de la enfermería. Como cada vez eran menos perceptibles, entendí, que ya estaban retornando a sus casas, por la finalización del año escolar.
Mi Tutor y su familia, preocupados por mi salud insistían en enviar telegramas y usar otros medios de comunicación con mis padres. El traslado de la familia a otra ciudad lejana, no permitió el acercamiento. Al fin llegó uno de los telegramas, a sus manos y tomaron las medidas del caso. Por eso supe que el texto de ellos se leían: -Urgente presentarse, su hija esta muy grave de salud.
El abrazo de reencuentro con mi padre fue único. ¡Ahora podia volver a casa! Sin embargo, sentía un sentimiento profundo al recordar la despedida silenciosa de mis grandes amigas, compañeras de mis sueños, y de nuestros pactos de amistad, “Más allá de la muerte”.
Habían culminado parte de mis vivencias estudiantiles, en esa gran ciudad y en ese inolvidable internado. Me sentí satisfecha de no defraudar a mis padres, pues mi rendimiento escolar fue muy bueno a pesar de las últimas dificultades.
No pude unirme en el sentir de otras alumnas que decían que nunca pondrían a sus hijas en un internado. Yo la pasé bien. Ahora entiendo que, Dios guardo mi vida pues tenía otros planes para mí.
“Yo se los planes que tengo para ti son de bien y no de mal, para darte un futuro y una esperanza. Jeremías 33:3

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